
El artista cordobés Juanjo Garlo llevó su pintura en vivo a Cabalcor 2026 en las Caballerizas Reales, integrando su investigación sobre la energía de los espacios en el universo ecuestre.



Cabalcor 2026 nace de una búsqueda en directo: trasladar al lienzo la energía viva, el movimiento y la atmósfera de las Caballerizas Reales de Córdoba a través de la abstracción sensorial.
Durante mi paso por Cabalcor 2026, la pintura volvió a convertirse en una experiencia de creación en vivo en uno de los marcos más emblemáticos de la ciudad. Al pintar dentro del universo ecuestre, las energías de mi obra se encuentran con el movimiento del caballo, con el cuerpo, con la fuerza, con la arquitectura monumental y con esa relación ancestral entre el ser humano y el animal.
No se trata de pintar únicamente lo que se contempla a simple vista, sino de escuchar el espacio y traducir aquello que el entorno transmite de forma silenciosa. Durante estas jornadas en las Caballerizas Reales, la pintura se convierte en un vehículo para interpretar las sensaciones, la memoria y la vibración del lugar en tiempo real.
El proceso creativo no se desarrolla en el aislamiento del estudio, sino en contacto directo con los visitantes, la atmósfera del campeonato y el ritmo de los caballos. De esta experiencia surge una obra que no describe, sino que interpreta: las formas, los colores, las texturas y los gestos pictóricos se transforman en una canalización de lo invisible.
No quiero cerrar el significado de lo que ocurre en el lienzo. Quiero seguir explorándolo en cada sesión.
Porque cada encuentro con el público y con un espacio histórico abre nuevas preguntas sobre nuestra propia percepción:
• ¿De dónde nace una imagen?
• ¿De dónde viene una sensación cuando habitamos un lugar con tanta historia?
• ¿Puede la pintura hacer visible aquello que sentimos pero no podemos explicar con palabras?
Las esferas y bolas de energía que emergen de manera recurrente en mis obras son precisamente eso: pequeños puntos de luz, canales de conexión entre mi mundo interior, la energía del caballo y el entorno que me rodea.
Esta intervención en las Caballerizas Reales forma parte de Alma de Córdoba — La energía invisible de los lugares, un proyecto que continúa recorriendo los espacios históricos y culturales más representativos de la ciudad a través de la pintura contemporánea, la memoria y la percepción de cada lugar.
Desde los primeros pasos con Semillas Estelares de Orión, pasando por la investigación realizada en el Palacio de Viana, el Palacio de Congresos o la Casa Natal de Julio Romero de Torres, hasta llegar a las nuevas experiencias de creación en vivo, sigo abriendo puertas a nuevas formas de sentir el arte.
Puertas de Energías de Orión continúa su camino. Y yo continúo pintándolo.
Mi agradecimiento sincero a Cabalcor, Córdoba Ecuestre y las Caballerizas Reales por convertir este recinto en un espacio de encuentro entre patrimonio, deporte y creación artística, y a todas las personas que compartieron conmigo estos momentos de pintura en directo.
Al pintar dentro del mundo ecuestre, las energías de mi obra se encuentran con el movimiento del caballo, con el cuerpo, con la fuerza, con el espacio y con esa relación especial entre el ser humano y el animal.